viernes, 20 de noviembre de 2009

ENTORNO SOCIAL


De acuerdo con Avellaneda (1997), este humedal, hacia la década de los 30, permanecía como una gran laguna de unas 12 hectáreas de extensión, con un entorno principalmente rural. Se observaban campos agrícolas y áreas boscosas de tamaño considerable. En la década de los 60, el humedal perdió gran parte de su cobertura debido a rellenos en los sectores de Tabora, el sector suroccidental y el predio donde funcionó un gran parqueadero para "troleybuses" del distrito.

Entre las décadas de los 70 y 80, como consecuencia de la construcción de la Calle 80 o Autopista Medellín, se dan acelerados procesos de urbanización que conllevan a una drástica disminución del área del humedal, perdiéndose dos brazos de la prolongación de la lámina de agua. A partir de 1981 se observa que el espejo de agua se cubre de vegetación y las áreas de ronda son rellenadas con desechos de construcción y basuras. En 1986 se hacen “mejoras” el humedal con obras civiles que derivaron en la construcción de edificios en el interior del humedal (conjunto residencial SAGO). Simultáneamente con estas obras, se realizaron paralelamente dragados que afectaron considerablemente la riqueza biológica del humedal, al no haberse previsto ningún plan de recuperación de la biota acuática. En el año de 1995, el humedal es encerrado totalmente con un muro de ladrillo y malla eslabonada, buscando su protección. No obstante, la ampliación de la carrera 76, produjo movimiento de tierras para nivelar el terreno de la vía del segundo carril. Con ello el humedal pierde un terreno considerable.

La relación de la comunidad circundante con el humedal ha sido desde hace varios años importante, y se ha promovido la fundación de varias organizaciones como la Organización Prolago, la Fundación Ecovida, la Junta de Acción Comunal de Santa María del Lago y más recientemente, se ha desarrollado la Fundación La Tingua, apoyada por la Red de Humedales de Bogotá y La Universidad Jorge Tadeo Lozano. Las acciones que estas entidades han desarrollado van desde la educación ambiental y la investigación científica, hasta denuncias, acciones populares y diferentes actividades de tipo jurídico para la protección de este ecosistema. Igualmente han ejercido funciones de veeduría ciudadana durante la ejecución de contratos por parte de entidades como el DAMA y la EAAB. Del estudio adelantado por HGAL/DAMA 1999, se desprende que esta comunidad ha tenido un alto grado de participación para la defensa del humedal como zona de uso público, a través de mecanismos jurídicos y mediante la organización de la población para desarrollar actividades de mejoramiento del mismo.

Algunos de sus logros se ubican hacía el año 1988, cuando los habitantes de los barrios La Granja, Tabora y Santa María del Lago conforman el comité Prolago, para adelantar acciones jurídicas en defensa del ecosistema con el apoyo de las entidades competentes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario